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"Nostalgia de la luz" de Patricio Guzmán, o del astrónomo como historiador

Publicado: 2011-10-11

http://www.youtube.com/watch?v=ok7f4MLL-Hk

Nuestro conocimiento de las estrellas está condenado a ser fragmentario. Cada destello de luz o “ruido” estelar que captan nuestros observatorios tardó en llegar a la Tierra un tiempo proporcional a la distancia que nos separa de la estrella de la que provino, quizá miles o millones de años. Algunas imágenes que recién percibimos en nuestros telescopios pertenecen a los tiempos iniciales del universo, y posiblemente tuvieron su origen en estrellas que ya están muertas. No hay manera de conocer el presente. El astrónomo no puede sino ser un historiador.

Nostalgia de la luz (2010), el evocativo documental de Patricio Guzmán, parte de esta premisa. Retomando una afición infantil a la astronomía que ha sobrevivido a los avatares de la edad, el cineasta chileno aborda, en un filme de carácter abiertamente personal y narrado en primera persona, el mundo de los observatorios de Atacama (Chile) -construidos en esa región del planeta por la excepcional claridad de sus cielos- y de los astrónomos que trabajan en ellos.

O por lo menos, eso es lo que parece en un principio. Pues las preguntas del cineasta en sus entrevistas a los astrónomos no intentan responder las preguntas fundamentales de esta ciencia ni pretenden esclarecer la naturaleza específica de su trabajo en Atacama que la diferencia del resto de los miembros del gremio, ni su rutina diaria, ni sus proezas científicas, ni el origen de su vocación. Las conversaciones abordan más bien –y de manera obsesiva- el enfoque inevitablemente “histórico” de su trabajo.

A medida que la película avanza, va intercalando la presencia de otros personajes que no tienen relación alguna con los observatorios ni con los que observan las estrellas a través de ellos. Por una parte, están los arqueólogos que investigan los restos de las culturas que vivieron en Atacama en tiempos remotos; por otra, los parientes de los desaparecidos en los tiempos de la dictadura de Pinochet cuyos restos fueron enterrados en Atacama (y desenterrados para ser enterrados en otra parte o lanzados al mar), que aún no abandonan sus pesquisas por hallarlos, identificarlos y darles sepultura.

Poco a poco nos queda claro que la película trata de estos tres grupos humanos –astrónomos, arqueólogos y parientes de desaparecidos- que, sin cruzarse, realizan en el desierto de Atacama pesquisas de carácter diferente, pero relacionadas con el pasado, un pasado encapsulado y fragmentario que vuelve una y otra vez para reclamar su vigencia en el presente. El filme establece paralelos entre las diferentes actividades y hace que sus protagonistas adquieran conciencia de la existencia de los demás, y se relacionen entre sí.

Los resultados son desiguales, en la medida en que estos paralelos a veces parecen forzados por las obsesiones –comprensibles, hay que decirlo- del cineasta (no olvidemos que Patricio Guzmán dirigió La Batalla de Chile, extraordinaria serie de documentales que retrata con material visual de primera mano el experimento de Salvador Allende y su destrucción y, entre muchos otros, El Caso Pinochet). El director parece únicamente interesado por la vida –por lo demás fascinante- de aquellos astrónomos cuya vocación por el conocimiento de las estrellas parece haberse originado de manera directa o indirecta en el hecho de ser hijos de desaparecidos o exiliados. Y las preguntas de las entrevistas a los astrónomos y a los arqueólogos apuntan más que nada a establecer paralelos entre su búsqueda de carácter científico y la dolorosa búsqueda de los parientes de los desaparecidos. No podemos evitar la sensación de que a veces estos se sienten fuera de su ámbito y responden con lugares comunes, un poco para salir del paso.

Además, las imágenes que vemos de los observatorios exploran a estos únicamente en su calidad de formas estéticas y parecen destinadas únicamente a acentuar su carácter misterioso e inalcanzable; no nos enseñan nada nuevo sobre ellos. Y hay omisiones lamentables: por ejemplo, nunca llegamos a saber qué culturas investigaban los arqueólogos, en qué tiempos habitaron el desierto de Atacama -¿era Atacama por entonces un desierto?- ni cómo ni por qué estas desaparecieron.

Pero hay momentos verdaderamente conmovedores, que ameritan la visión de este documental. La hermana de un desaparecido que nos cuenta la mezcla de tristeza y alivio que sintió al compartir una noche con los huesos del pie de su hermano –lo único que había quedado de este- antes del día de su entierro. Aquella señora que desea que hubiera un telescopio orientado hacia la tierra que pudiera descubrir los restos de los muertos. La muchacha que, hurgando en las razones que la hicieron decantarse profesionalmente por la astronomía, nos relata cómo halló en la permanencia de las estrellas un extraño consuelo para la ausencia de sus padres (desaparecidos por Pinochet). El astrónomo que, preguntado si podía establecer un paralelo entre la exploración del pasado de un astrónomo y las excavaciones que llevaban a cabo los parientes de los desaparecidos, responde que no le resulta posible imaginar lo que estos sienten, pues nunca ha perdido a un familiar. Pero luego añade que lo único que se le ocurre es que la tarea de los desaparecidos es tan ardua y difícil como la de buscar un cadáver perdido en la inmensidad del espacio.

Pero la escena que nos deja con un nudo en la garganta, sin que sepamos bien por qué, es aquella en que vemos a los parientes de los desaparecidos entrar a uno de los observatorios de Atacama, saludarse con los astrónomos, acercarse a un gigantesco telescopio y mirar largo rato hacia las estrellas con una sonrisa en el rostro.

Nostalgia de la luz no es, sentimos al final, sino un intento del director de recuperar algo de aquel tiempo perdido en que Chile era un país inocente en que no pasaba nada. Ese tiempo pasado en que el pasado no pesaba tanto y lo único que pasaba ocurría en las estrellas.


Escrito por

Rafael Dumett

Dramaturgo y escritor peruano.


Publicado en

Espía inca

Un blog de Rafael Dumett